lunes, 29 de septiembre de 2008

Amsterdam, ¿Amsterdam?


Amsterdam es una ciudad encantadora, con sus canales, sus casitas, sus tulipanes...
¿Amsterdam?, no no me he vuelto loca, esta mañana cuando he salido de casa iba a París... pero nos ha faltado el canto de un duro para acabar en Amsterdam. Al parecer algún extraño fenómeno de esos que a lo mejor hay que ligar al cambio climático y la globalización ha hecho que la proverbial niebla londinense se trasladara a París, haciéndo invisible la ciudad del Sena, por lo que no se podía aterrizar, así que el piloto del avión nos ha informado alegremente (cuando ya habíamos despegado, no fuera a ser que alguien se arrepintiera y se bajara) que habíamos salido media hora tarde porque necesitaba poner más combustible de la cuenta, y tenía que poner más combustible porque probablemente aterrizariamos en Amsterdam, que era el aeropuerto disponible y con condiciones técnicas y climáticas apropiadas más cercano...
Al final el sol ha sonreído y la niebla se ha marchado y hemos evitado un poco de turismo no planeado, y a eso de las 12'30 hemos llegado, sanos y salvos, a Paris-Orly. No sé... creo que me he quedado con las ganas de pasar por Holanda...

martes, 23 de septiembre de 2008

UNA TRADICION FRANCESA


Cuando uno viene a París tiene que subir a la torre Eiffel, ver el museo del Louvre, pasear en barco por el Sena, probar los quesos... y las huelgas de transporte, si señor, una tradición francesa más, una experiencia que no puedes perderte si pasas en París, ciudad de las libertades, madre de todas las revoluciones, más de una semana.
Y si en Barcelona nos quejamos de RENFE aquí el tema es muuucho más complicado, imaginad: 700.000 personas cogen cada día la línea RerB en París, porque esta línea atraviesa la ciudad de punta a punta y se extiende bastante más allá, llegando hasta los dos aeropuertos parisinos, Orly y Charles de Gaulle. Bueno, pues esta línea vital para el funcionamiento parisino está gestionada por 2 compañías diferentes, SNCF y RATP, una gestiona la parte sur y otra la parte norte, como buenas hermanas, y para cada compañía hay implicados cuatro o cinco sindicatos... Pues el lunes se puso de huelga RATP, y la parte que ella gestiona no funcionaba, hoy en cambio se ha puesto de huelga la SNCF y no funciona esa parte, y para mañana han anunciado que a lo mejor se ponen de acuerdo... y no funciona nada...
Solo espero que el jueves no haya huelga porque sino, llegar a Charles de Gaulle para coger un avión a las 8 de la mañana puede ser una pesadilla...
En fin, hay que tomárselo con humor, lo que dice este señor, que está mirando un tren SNCF de juguete es "Funciona después de las negociaciones, excepto días azules y días de huelga"...

domingo, 21 de septiembre de 2008

EL DESTINO

Yo ayer había planeado trabajar, de verdad, pero no pudo ser...
El caso es que me levanté temprano para ir a la biblioteca de Sainte-Genevieve, pero cuando llegué un cartel avisaba de que el sistema informático había saltado por los aires y la biblioteca estaba cerradas hasta el lunes... y, cosas del destino, el Panteón, que está justo al lado, estaba abierto porque este fin de semana se celebran las Jornadas de Patrimonio y muchísimos edificios públicos y museos se pueden visitar gratis. Así que, me dije, ¿quien soy yo para oponerme al destino?, y me dediqué a hacer un poco de turista.
El Panteón fue primero iglesia de Santa Genoveva, pero después de la Revolución el enorme edificio neoclásico construido por Soufflet se dedicó a los "Grandes hombres de la patria", sí, hombres, ninguna mujer ha sido enterrada entre sus sacrosantos muros así que Voltaire, Rousseau, etc., no cuentan con compañía femenina para la eternidad... cosa que no debe extrañar si se piensa que la declaración de los derechos del hombre, no incluyó los derechos de la mujer... en fin...
Con mis instintos feministas bien amarrados debajo del brazo entré en este enorme club masculino, especie de iglesia laica, si tal cosa es posible, que cuenta con una impresionante colección de frescos dedicados a santa Genoveva, y también con un curioso "reloj", el famoso "péndulo de Foucault". Además del título de un libro de Umberto Eco, el susodicho péndulo fue construido por el tal Foucault para demostrar la rotación de la tierra, y se parece mucho al que hay (o había) en el vestíbulo del Museo de la Ciencia de Barcelona.
Después del Panteón me acerqué hasta la iglesia de Saint-Etienne au Mont (San Esteban del Monte) que es muy bonita y donde además había en esos momentos un concierto de órgano, y acabé callejeando (flaneando que diria Baudelaire) por las callecitas que rodean el Panteón y la Sorbona, llenas de tiendas de libros y discos de segunda mano.

viernes, 19 de septiembre de 2008

MURMULLOS.


Ayer, a eso de las 19'15, iba yo corriendo por un caminito de tierra entre los árboles del parque de Montsouris, con mi pañuelo anudado al cuello y en el MP3 Clarence Clearwater Revival. Se estaba poniendo el sol y solo los juegos de los niños, junto al lago, rompían la tranquilidad de la tarde... y entonces oí un murmullo... me quité los cascos y me giré, pero no venía nadie por el camino, delante, llegando al puente que cruza la vía del tren, corrían dos chicas que charlaban, pero el murmullo venía de muy cerca, de entre los árboles, y quienquiera que fuese hablaba en italiano, pronunciando promesas de amor... no, espera, no hablaba en italiano, eso era inglés... ¿o era alemán?. Al principio el murmullo me había parecido el de una chica pero ahora era claramente la voz de un chico, con un acento meloso y persuasivo... estaba a punto de arrancar a correr otra vez, pero esta vez a toda pastilla y con el móvil en la mano cuando lo descubrí...

Se trataba de una obra de arte... pues sí señores y señoras, un tal Christian Boltanski se ha dedicado a grabar las conversaciones amorosas de los y las estudiantes que pasean por el parque de la Ciudad Universitaria y luego ha instalado una serie de altavoces disimulados entre los bancos y los árboles del paseo, a petición del Excelentisimo Ayuntamiento de París...

La verdad es que flipar, flipas, y la cosa queda bastante poética, desde luego mucho mejor que otra obra de arte, esta instalada en el jardín de las Tullerías, verdad Beatriz?

jueves, 18 de septiembre de 2008

TRABAJANDO...

Ya sé que estos días no os he enseñado ningún nuevo rincón de París, pero eso es porque me estoy portando bien y llevo unos días trabajando en el campus de la Ciudad Universitaria, en mi habitación y en la biblioteca. Estoy ESCRIBIENDO..., bueno, no mucho ni muy brillantemente, pero lo estoy haciendo, que es lo que cuenta.
Ayer por la tarde salí a correr un poco por el parque; la residencia está enmedio de un jardín enorme y verde que cada tarde se llena de forofos del deporte y la salud así que me dije, ¿porque no?, y me apunté a sudar con un chico, Andrés, y dos chicas, Andrea y Cristina, de Valladolid... En fin... Andrea y Andrés nos dejaron a Cristina y a mi... muy atrás y muy jadeantes, pero ¡era el primer día! y esta tarde volvemos a la carga.
El parque está lleno de grandes parterres de césped, un lago, esculturas, castaños y otros árboles centenarios, como ese enorme cedro del Líbano de la foto, que fue plantado en época de Napoleón Bonaparte... A esa hora de la tarde había por todas partes gente haciendo deporte, leyendo, niños jugando... así que después de correr aproveché para pasear un poco y entonces, enmedio de la calma del atardecer, surgiendo de entre los árboles, me encontré con esos enormes ángeles que parecen estar anunciando el Apocalipsis...
En realidad se trata de la iglesia del Sacre-Coeur, construida enmedio de la nada, al otro lado de la carretera que rodea el parque de la Ciudad Universitaria, ya que en los terrenos de ésta no se podía construir ningún edificio de culto. La ciudad universitaria se concibió como un espacio laico, creado para el encuentro de culturas pero sin ningún matiz religioso. Sin embargo al parecer el obispo de la época no se dio por vencido, y en los años treinta hizo levantar esa gran iglesia neo-románica, con una alta torre desde la que acechan esos ángeles verdes, como esperando a que los estudiantes salgan del refugio de los árboles del parque... En fin, a mi, allí, junto a la carretera y al lado de edificios industriales, me dio la sensación de un decorado para la serie Buffy Cazavampiros...

lunes, 15 de septiembre de 2008

EXCURSIÓN A CHARTRES

Los franceses son muy puntillosos con la pronunciación... así que lo mejor cuando uno no sabe muy bien como se pronuncia algo es enseñarselo escrito, así no os encontrareis con que preguntais como ir a Chartres y os envían a Chatelet... que es lo que me pasó ayer... Pero finalmente conseguí coger el tren correcto y llegar a la ciudad, en realidad más bien un pueblo, sin muchos contratiempos.
La catedral es impresionante, mucho más bonita que Notre Dame de París, y con un programa escultórico que abarca tres portadas (oeste, sur y norte) y varias fases estilísticas del gótico.
Después de esquivar a un grupo de japoneses que hacían fotos al Portal Real, abrí la puerta de entrada, y me sorprendió la elegancia de la nave central, iluminada solo por las velas, unas pocas lámparas bien escondidas y el sol que se filtraba por sus grandes vidrieras, donde predomina un azul profundo. Junto al presbiterio un grupo de músicos tocaban violines y contrabajos y el ambiente (antes de que entraran los japoneses) ponía la piel de gallina.
Como buena guiri me acerqué al laberinto, mosaico de piedra negra en el suelo de la nave central, y sujeto de especulaciones místicas al estilo del Código da Vinci, parcialmente destruido con la Revolución francesa.
Los portales esculpidos merecieron en clase de Arte gótico tres o cuatro clases del Pere Beseran, y, como buena alumna, yo me pasé unas dos horas haciendo fotos.
Por lo demás, el pueblo tiene aún muchas casas antiguas y calles con encantos, y, aunque hay bastantes turistas, los 100km que separan Chartres de París le han permitido mantener un carácter propio y bastante original.


sábado, 13 de septiembre de 2008

LE MARAIS

El Village de saint Paul (es decir, el pueblo de San Pablo) es un barrio dentro de un barrio. Me explico, este conjunto de edificios del siglo XVI está dentro del barrio Le Marais, que es uno de los más originales y con más encanto de París, y se compone de una serie de casas unidas por pasajes y patios de vecinos llenos de flores y tiendecitas curiosas. Un montón de artesanos y artistas se han instalado aquí, y puedes encontrar de todo, desde muebles estilo rococó del siglo XVIII a broches y pendientes hechos de esparto, pasando por tiendas misteriosas a través de cuyos cristales se atisba un batiburrillo digno de una peli de misterio.
En Le Marais se encuentra también la Place des Vosgues, una de las más antiguas y mejor conservadas de la ciudad, (papa, mama, vuestro hotel está a dos pasos de la plaza) y el barrio judío, que mantiene casi intacto su carácter y está lleno de librerías, sinagogas, restaurantes y hombres de larga barba blanca vestidos de negro y con grandes sombreros, como marca la tradición. Beatriz y yo cenamos en Chez Marianne y os lo recomendamos si alguna vez venís a París; precio asequible y cosas riquísimas. La comida se parece a la siria o la libanesa, y el plato degustación que nosotras comimos incluía, por ejemplo, berenjenas fritas con tomate, hojaldre de ternera, humus, falafel, ensalada de atún, queso feta... mmm, se me hace la boca agua solo de pensarlo.

jueves, 11 de septiembre de 2008

MONTMARTRE



Ah! Montmartre, la vida bohemia, los artistas, los cabarets… y las hordas de turistas (entre las que nos tenemos que incluir claro…). La zona baja del barrio es ruidosa y está muy masificada, además de que ha perdido completamente su carácter original, el Moulin Rouge fue muy decepcionante, sobre todo para Beatriz, que se lo quedó mirando con una cara de pena… No solo porque no es el original, sino porque tiene un aspecto completamente anodino y deslavazado, según Beatriz “le faltan neones”, y es verdad, ese antiguo “antro de perversión y lujuria” tiene un aspecto de lo más respetable, pese a los carteles de chicas vestidas con plumas.
Cuando empiezas a subir la colina, en cambio, el aspecto del barrio empieza a cambiar, muchas tiendecitas y locales conservan aún sus escaparates y mobiliario antiguo, en algunos casos de los años 50, como el bar Les deux moulins, donde se rodó Amelie, y en otros casos más antiguo aún, del siglo XIX, como Le lapin agile (El conejo ágil). En este cabaret-taberna abrevaron personajes como Picasso, que pagó algunas de sus consumiciones con sus cuadros… Por esta parte del barrio las calles son empinadas, tranquilas y llenas de rincones pintorescos, de vez en cuando un grupo de veinte japoneses aparece correteando tras su guía, pero con un poco de paciencia, en diez minutos acaban de hacer fotos y desaparecen, dejando las calles silenciosas de nuevo.



Subiendo subiendo llegamos hasta la iglesia del Sacre Coeur, desde donde se tiene un panorama espectacular de París, rendido a los pies de la colina. Desde allí volvimos a bajar, pasando por la zona de creperies, braseries y pequeños restaurantes, que a esa hora, que era la de la cena, estaban llenos a rebosar.

Por cierto, ya vamos conociendo a algunos de los residentes del colegio de España, y esta mañana, en el desayuno, las presentaciones han sido curiosas, cuando le he dicho a un chico, Pedro, que me llamaba Guadaira me ha mirado con cara de incredulidad y ha contestado... "¡Venga ya!, si ese es el nombre de mi pueblo..." resulta que es de Alcalá de Guadaira... :))

miércoles, 10 de septiembre de 2008

LAS PARISINAS...


Os quejáis de que hay pocas fotos... bueno, pues aquí tenéis algunas más, junto con muchos besos de las dos!!! (eso es lo que pone en mi camiseta, LOTS OF KISSES FROM PARIS)


La mansión en la que Rodin vivió durante casi diez años de su vida se ha convertido ahora en el museo que alberga obras como El Beso o El pensador. También hay una sala dedicada a Camille Claudel, donde puede verse hasta que punto se inspiró en Rodin... y viceversa, hay algunas obras espléndidas de Camille, como La pequeña castellana, un busto de una niña en el que se puede tocar la ternura de esta artista que acabó tan mal por la estrechez de miras de la sociedad y, sobre todo, de su familia.
Los mármoles, esbozos en yeso, cuadros y fotografías del interior de la mansión se completan con un jardín lleno de castaños y parterres de flores donde se han instalado algunos de los mejores bronces de Rodin, entre ellos La puerta del infierno o Los burgueses de Calais.
Pese a la lluvia y los cuervos tamaño autobús que merodeaban entre las esculturas estas dos intrépidas exploradoras (bueno, en realidad éramos tres, como vereis si os fijais bien en la foto inferior) no dejaron rincón por ver...
La foto de arriba es uno de los "esbozos" (en bronce) para los burgueses de Calais, Rodin representaba primero a su personajes desnudos, y los iba modificando y vistiendo, de modo que en la figura final se puede ver la tensión de un cuerpo real oculto bajo las ropas.
La imagen inferior es el grupo titulado Las tres sombras, que coronaba la puerta del infierno, pero en tamaño XXL



martes, 9 de septiembre de 2008



Una escalera de caracol estrecha, empinada e interminable, con los escalones desgastados por el tiempo y las pisadas nos condujo hasta lo alto de las torres de Notre Dame, donde vivía Quasimodo en compañía de sus gárgolas y sus campanas...

En realidad las esculturas de las torres no son gárgolas, porque no sirven de desagüe para el agua de la lluvia, y esa es la función de la gárgola. De hecho la palabra tiene la misma raíz que hacer gárgaras, por el ruido que hacían al desaguar. Son simples esculturas decorativas y... la mayoría (aunque no todas) no son medievales, sinó que se las inventó un tal señor Viollet-le Duc, restaurador y arquitecto de oficio, allá por el siglo XIX, cuando se dedicó a restaurar las iglesias y catedrales franceses masacrados por la revolución.
De todas formas estar allí arriba es realmente como entrar en un mundo de novela, tan cerca de los tejados, de los pináculos que rematan las torres, de las esculturas que los artistas medievales se empeñaron en hacer en el tejado, donde nadie (excepto quizá el campanero y las palomas) podían verlas...
La vista de la ciudad y del Sena es impresionante, en la imagen de arriba podeis ver una de esas falsas gárgolas que os decía y, al fondo, un edificio grande lleno de tubos, es el Museo de Arte Contemporaneo Georges Pompidou, que algunos han comparado con una fábrica con las tripas al aire.
En la foto que os pongo aquí abajo teneis una panorámica del Sena con sus barcas turisticas y sus puentes.

lunes, 8 de septiembre de 2008

LA REINA QUE JUGABA A SER PASTORA


Versalles es deslumbrante, dorado, imponente, con un aire un tanto bélico pese a su refinamiento palaciego. Todo en el está destinado a demostrar el poder del Rey Sol, por eso, pese a los espléndidos salones, los enormes lechos con dosel, la galería de los espejos y los inmensos jardines llenos de ordenados parterres, creo que me quedo con el jardín inglés de Maria Antonieta, más agreste y salvaje, desordenado, y sobre todo con su aldea.

Esta reina, tan denostada por la historia (curiosamente más que su marido, el rey, que era quien reinaba), que murió decapitada con 37 años y se había casado con solo catorce, hizo construir esta aldea en miniatura para huir de la grandilocuencia de Versalles y el nido de víboras que era la corte. Las construcciones tienen un aire de cartón piedra, pero a la vez están llenas de encanto y creo que transmiten la idea del personaje de la reina mejor que los grandes salones y las camas con doseles de brocado. Aún hoy está cuidada al detalle y los huertos están cultivados con verduras, hay caminos emparrados, flores, y el estanque de pesca tiene unos peces de más de medio metro.


viernes, 5 de septiembre de 2008

AHORRAR AGUA EN PARIS






Hoy también llueve en París...






jueves, 4 de septiembre de 2008


Esta mañana hacía frío y soplaba el viento pero el sol se ha asomado tímidamente cuando yo salía de la Ciudad Universitaria.

He estado en la Bibliothèque du Musée des Arts Decoratifs, ¡ya tengo otro carnet bibliotecario parisino!, a este ritmo me voy a hacer una colección...

Cuando he salido de la biblioteca tenía hambre, así que he ido a buscar un bocadillo y he hechado a andar sin rumbo; las aceras estaban llenas de brasseries donde parisinos y guiris en alegre mezcolanza desafiaban a las nubes y así, andando andando, he llegado hasta la ópera, un edificio grandilocuente y ostentoso, como la mayoría de los edificios parisinos de la época (segunda mitad del siglo XIX). La enorme mole está revestida de multitud de estatuas doradas, columnatas y pórticos, pero justo por eso no decepciona, es como una gran dama parisina con peluca y demasiadas joyas y lazos, bien erguida al final de la Avenida de la Ópera.

Con la idea de rodear el edificio he seguido caminando, y he acabado en las Galerías Lafayette, un enorme centro comercial edificado a principios del siglo XX; dentro puedes comprar ropa de diseño, comer en un McDonals o en Maxim's y, sobre todo, ver la gran cúpula central... creo que los de Gran Vía 2 han intentado imitarlo pero no han estado a la altura...

Para acabar os diré que el Musée des Arts Decoratifs es muy entretenido, (no pongáis esa cara, lo digo de verdad), está ordenado cronológicamente pero a parte de eso no tiene ningún criterio y puedes encontrar cosas tan variadas como una colección de encendedores, patitos de goma para la bañera o una tabla pintada por Pere García de Benabarre en el siglo XV... Hay cosas que son un monumento al mal gusto, como unas cerámicas del siglo XVIII hiperrealistas que representan platos de comida como un pavo relleno o cochinillo al horno (¿quien ponía eso en su casa?) pero también hay pinturas medievales, renacentistas, barrocas, impresionistas de calidad, además de muebles art Decó, etc. Un poco de todo, ¡ah!, y también una galería del juguete...


Mis paseos de hoy me han recordado dos cosas: el concepto de "flaneur", del que habla Charles Baudelaire en El pintor de la vida moderna (Mercedes, ¿recuerdas?, nos habló de él nuestro "Martí"). El flaneur es el que vaga por la calle, sin mucha decisión ni destino, dejándose llevar por los olores, las vistas, el río de gente, para reencontrar en los rincones de la ciudad moderna momentos de calma y de intimidad entre el ruido de los coches y las prisas.

La segunda cosa es la canción "Le vent" de Georges Brassens...

martes, 2 de septiembre de 2008

PRIMER DIA EN PARIS


Hoy llueve, no mucho, solo a ratitos, pero yo, con mi chip de barcelonesa mediterránea todavía activado he salido en manga corta y chanclas a la calle y la gente me miraba... En fin, ya tengo paraguas...

Hoy tempranito he ido a la Biblioteca Nacional de Francia a pedirles que me dejen entrar, así que he salido de las paredes castellanohablantes del Colegio de España y me he enfrentado al mundo exterior y francés, y que rápido hablan estos franceses...

Pues nada, después de equivocarme de RER y llegar hasta Gentilly, a las afueras de Paris, he llegado sin más contratiempos a la biblio, donde me han hecho el carnet (que me ha costao 18 euros de los buenos) después de que un señor de sonrisa amable y dicción ininteligible me sometiera a una entrevista de más de veinte minutos en la que el sabrá lo que le he dicho porque yo no, pero al parecer lo he convencido de que soy digna de entrar en sus sacrosantas salas de lectura... mañana, porque resulta que hay que reservar sitio antes por internet o por teléfono.

Esta tarde me voy a dedicar a explorar un poco por los alrededores de la Ciudad Universitaria y mañana iré al Louvre, también a convencerlos de que soy una "profesioná" de la Historia del Arte y me tienen que dejar entrar sin pagar... ¡a ver si cuela!

Besos a todos!!

Aix, que ya os hecho de menos!!!


P.S: Beatriz!, que te quedan tres días pa venir!!!!!!!!!

LLEGADA A PARIS


Ya estoy aquíiiiiiiii!

Y no es por fardar pero eso que veis en la foto es la Ciudad Universitaria...

Bueno, os explico, mi padre me dejó en la terminal C con más de treinta kilos de equipaje que yo arrastré hasta el mostrador de facturación, y allí estuve haciendo cola cosa de más de media hora, que aproveché para conocer a la bibliotecaria del Colegio de España, pues sí, y es que el mundo es un pañuelo!

El vuelo fue bien y aunque el aeropuerto Charles de Gaulle es enooooorme (tiene un tren interno que te lleva de algunas terminales al parking y a la estación de RER así que fijáos) no me perdí, más que nada porque iba con la susodicha bibliotecaria (que es catalana). El RER tiene una parada justo en la puerta de la Ciudad Universitaria, y a las cuatro de la tarde, y una vez superada la barrera de salida del tren (que es como un enorme torno que amenaza con machacarte) entré en un parque verde y soleado (ayer hacía sol, hoy ya no) que es donde están las casas de los diferentes países de la Ciudad Universitaria. La mayoría de las casas son muy chulas, y casi todas tienen un toque del país, la inglesa, por ejemplo, es la típica mansión de ladrillos granates y ventanas blancas, la del japón tiene tejadillos así como... orientales, etc. La de España es bastante neutra, un edificio blanco pero tipo palaciego también.

Pues nada, con mis bultos arrastrando llegué a la recepción y solté un dubitativo "Bon jour...", a lo que la Gobernanta (que viene a ser como un ama de llaves) contestó con un radiante "¡Hola! ¿y tu quien eres?", a lo que suspiré con alivio...