Yo ayer había planeado trabajar, de verdad, pero no pudo ser...El caso es que me levanté temprano para ir a la biblioteca de Sainte-Genevieve, pero cuando llegué un cartel avisaba de que el sistema informático había saltado por los aires y la biblioteca estaba cerradas hasta el lunes... y, cosas del destino, el Panteón, que está justo al lado, estaba abierto porque este fin de semana se celebran las Jornadas de Patrimonio y muchísimos edificios públicos y museos se pueden visitar gratis. Así que, me dije, ¿quien soy yo para oponerme al destino?, y me dediqué a hacer un poco de turista.
El Panteón fue primero iglesia de Santa Genoveva, pero después de la Revolución el enorme edificio neoclásico construido por Soufflet se dedicó a los "Grandes hombres de la patria", sí, hombres, ninguna mujer ha sido enterrada entre sus sacrosantos muros así que Voltaire, Rousseau, etc., no cuentan con compañía femenina para la eternidad... cosa que no debe extrañar si se piensa que la declaración de los derechos del hombre, no incluyó los derechos de la mujer... en fin...
Con mis instintos feministas bien amarrados debajo del brazo entré en este
enorme club masculino, especie de iglesia laica, si tal cosa es posible, que cuenta con una impresionante colección de frescos dedicados a santa Genoveva, y también con un curioso "reloj", el famoso "péndulo de Foucault". Además del título de un libro de Umberto Eco, el susodicho péndulo fue construido por el tal Foucault para demostrar la rotación de la tierra, y se parece mucho al que hay (o había) en el vestíbulo del Museo de la Ciencia de Barcelona.
Después del Panteón me acerqué hasta la iglesia de Saint-Etienne au Mont (San Esteban del Monte) que es muy bonita y donde además había en esos momentos un concierto de órgano, y acabé callejeando (flaneando que diria Baudelaire) por las callecitas que rodean el Panteón y la Sorbona, llenas de tiendas de libros y discos de segunda mano.
enorme club masculino, especie de iglesia laica, si tal cosa es posible, que cuenta con una impresionante colección de frescos dedicados a santa Genoveva, y también con un curioso "reloj", el famoso "péndulo de Foucault". Además del título de un libro de Umberto Eco, el susodicho péndulo fue construido por el tal Foucault para demostrar la rotación de la tierra, y se parece mucho al que hay (o había) en el vestíbulo del Museo de la Ciencia de Barcelona.Después del Panteón me acerqué hasta la iglesia de Saint-Etienne au Mont (San Esteban del Monte) que es muy bonita y donde además había en esos momentos un concierto de órgano, y acabé callejeando (flaneando que diria Baudelaire) por las callecitas que rodean el Panteón y la Sorbona, llenas de tiendas de libros y discos de segunda mano.
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