Penúltimo desayuno en el Colegio de España, y el último para las dos chicas de la foto, una es Susana, de Palencia, musicóloga, la otra es Raquel, de Málaga, bióloga, de los chicos, Alberto, el rubio es matemático, y se queda a vivir en París, porque ya es profe en la Universidad (¡que envidia!), Martín va a pasar dos años aquí porque está haciendo un posgrado en ingeniería (que envidia también porque eso significa que ya ha presentado la tesis). ¡Empiezan las despedidas!, mañana me tocará a mi... si consigo cerrar las maletas a tiempo claro...
jueves, 30 de octubre de 2008
miércoles, 29 de octubre de 2008
LA METEO 2
Brrrrr, estamos a -1 grado y hay una espesa bruma... cada vez estoy más de acuerdo con eso que decía Serrat "Yo nací en el Mediterráneo", y aunque pasear por las orillas del Sena es genial, ¡hace mucho frío!.Voy a ponerme mis calcetines de lana, mi jersey, mi bufanda, mi abrigo, mis guantes, y me voy a buscar a Ezequiel
al tren, que está a punto de llegar, ¿sabeis que aquí a un novio o una novia, en plan cariñoso, se le dice "mon petit chou"?, que significa, literalmente, "mi pequeña coliflor", a veces son muy raros estos franceses... pero en fin, como he decidido integrarme en las costumbres del lugar, voy a llevarle una flor de bienvenida, esta que veis aquí...
al tren, que está a punto de llegar, ¿sabeis que aquí a un novio o una novia, en plan cariñoso, se le dice "mon petit chou"?, que significa, literalmente, "mi pequeña coliflor", a veces son muy raros estos franceses... pero en fin, como he decidido integrarme en las costumbres del lugar, voy a llevarle una flor de bienvenida, esta que veis aquí...lunes, 27 de octubre de 2008
EL ÚLTIMO MUSEO...
Ayer era mi último domingo en París (almenos de momento) así que decidí aprovechar la mañana para ver un último museo (sí... aún me quedan museos por ver...). Estuve en el Musée Jacquemart-André, que en realidad es la colección privada de Nelie Jacquemart, una muchacha bien del siglo XIX que fue una de las primeras mujeres en estudiar pintura en la Academia de Bellas Artes. Muy pronto la chica se convirtió en la retratista de moda de la alta sociedad del momento, y le encargaron el retrato del heredero de una gran familia de banqueros asquerosamente ricos, el señorito Edouard André. Como todos estais imaginando, en el curso de las sesiones de pose, estrictamente vigilados por un par de severas carabinas, los chicos se enamoraron y se casaron. Nelie no dejó de pintar, pero ella y Edouard se dedicaron sobre todo a viajar por el mundo y a reunir una enorme colección de arte que instalaron en un precioso palacete. A su muerte, Nelie legó toda su colección artística al estado, a condición de que todos los objetos se quedaran donde los había colocado ella.
El palacio retiene, gracias a eso, el ambiente de otras épocas, y aunque el recorrido no tiene mucha lógica en un sentido histórico (los cuadros se mezclan con la porcelana, los objetos del renacimiento con los de la Edad Media...) tiene la virtud de transmitirnos el gusto estético de Nelie, sus intereses personales, que representan, en realidad, los intereses de los grandes burgueses de finales del siglo XIX.
Bueno, y además estaba Van Dyck; en estos momentos en el Musée Jacquemart-André se ha instalado una exposición temporal con algunos de los mejores retratos de Van Dyck, un pintor del siglo XVII, el preferido del rey y los nobles ingleses.
Y eso fue todo, la tarde la pasé haciendo cosas propias del domingo por la tarde, poniendo una lavadora, trabajando un poco y esperando al lunes, solo me faltó ver Página2...
El palacio retiene, gracias a eso, el ambiente de otras épocas, y aunque el recorrido no tiene mucha lógica en un sentido histórico (los cuadros se mezclan con la porcelana, los objetos del renacimiento con los de la Edad Media...) tiene la virtud de transmitirnos el gusto estético de Nelie, sus intereses personales, que representan, en realidad, los intereses de los grandes burgueses de finales del siglo XIX.
Bueno, y además estaba Van Dyck; en estos momentos en el Musée Jacquemart-André se ha instalado una exposición temporal con algunos de los mejores retratos de Van Dyck, un pintor del siglo XVII, el preferido del rey y los nobles ingleses.
Y eso fue todo, la tarde la pasé haciendo cosas propias del domingo por la tarde, poniendo una lavadora, trabajando un poco y esperando al lunes, solo me faltó ver Página2...
jueves, 23 de octubre de 2008
PAS DE PHOTOS
Acabo de volver de los talleres de restauración de los museos franceses, que están en Versalles, en las antiguas caballerizas reales. Me ha llevado hasta allí Claudie Ressort, antigua conservadora del Museo del Louvre y amiga de Rosa Alcoy, que para aquellos que no lo sepais es mi tutora de tesis, y allí he podido ver dos obras de Pere García (¡mi amigo, mi tortura, mi tema de tesis!) que tienen en restauración.
Claudie es una ancianita adorable, pequeñita y frágil, con pulcros cabellos grises recogidos en un moño, zapatos de tacón y gafas redondas con montura metálica, ronda los setenta años y es amable y muy dulce, aunque habla un peu rapide...
Puesto que íbamos a ir a Versalles en coche me ha invitado a comer a su casa, (hemos comido una cosa rarísima, una especie de morcilla con puré de manzana al horno) y la verdad es que para la hora del café yo estaba ya un pelín estresada siguiendo su conversación y la de su marido e intentando aportar algo más interesante que un "oui, bien sur" ocasional. Pero mi estres se ha convertido en pánico cuando, girándose hacia mí en el coche Claudie me ha recomendado dulcemente que me abrochara el cinturón, ha puesto un CD de música de piano y se ha santiguado... y un segundo después ha desaparcado con un derrape, haciendo chirriar su pequeño twingo rojo... ¿Sabeis esos ancianitos que ponen de los nervios a los conductores porque van despaciiiito?, pues Claudie no es de esos... al volante se convierte en Fitipaldi, Airton Senna, Fernando Alonso... pero con mala vista y reflejos de setenta años... Yo no sabía que los twingo corrían tanto, pero lo que de verdad me ha dado miedo y ganas de decirle que ya conducía yo es cuando me ha pedido que le fuera diciendo los límites de velocidad porque ella no llegaba a leerlos... ya me tenéis a mí leyendo a toda prisa todo cartel que encontraba y además traduciendo mentalmente los números al francés mientras Claudie me hablaba del paisaje. Al principio he pensado que se los estaba diciendo mal, o que mi pronunciación es aún más horrible de lo que yo creía, porque íbamos siempre unos veinte o treinta kilómetros por encima del límite, pero luego Claudie me ha explicado alegremente que ella tiene mucha suerte porque nunca le han hecho una foto con el radar, y que tiene todos sus puntos en su carnet... "non, pas de photo ma petite!" me ha dicho... oh là là mon dieu...
Yo con la morcilla atascada en la garganta y Claudie feliz como unas castañuelas, finalmente hemos llegado a Versalles de una pieza. En el centro de restauración hemos estado charlando con los restauradores, que me han explicado todo el proceso (el tratamiento de la madera, de la pintura, la eliminación de los repintes...) me han enseñado las radiografías que han hecho a las tablas, hemos visto otras piezas... Ha sido una visita muy interesante y todos han sido muy amables... hasta que les he preguntado si podía hacer o me podían dejar alguna fotografía actual de las piezas... pues "non, pas de photo non plus", resulta que no quieren que nadie vea las piezas hasta que la restauración esté acabada, más que nada para que no les critiquen el trabajo, así que teniendo en cuenta que hace seis años que están restaurando estas pinturas... creo que presentaré la tesis sin esas fotos... Y luego, Beatriz, me han dicho que estan un poco sensibles con este tema porque les han criticado mucho la restauración del dorado de la puerta del palacio de Versalles, ¿te acuerdas?, yo no he dicho nada, claro, pero la verdad es que la pintura de purpurina que le han puesto hace daño a los ojos...
Pues nada, nos hemos despedido, y Claudie y yo hemos vuelto a París, en veinte minutos, ella sin foto y yo sin aliento; parecía que estaba en el bingo cantando los límites de velocidad 40, 80, 110!, contradirección! y, finalmente ¡MANIFESTACIÓN! porque nos hemos metido de lleno en una "manif" como ha dicho Claudie toda entusiasmada. Estábamos a una parada de metro de la Residencia, y cuando la buena señora me ha preguntado si quería que me llevara hasta allí o prefería acabar el trayecto en metro (ella estaba ya en la puerta de su casa prácticamente) me ha faltado el canto de un duro para saltar en marcha del coche. Así que me he despedido de ella y allí la he dejado, intentando convencer con su sonrisa de abuelita al policia con metralleta de que tenía que pasar de todas todas por enmedio de la "manif" porque vivía al final de esa misma calle...
En fin, un día, esto... emocionante... pero "sans photo", como esta entrada...
Claudie es una ancianita adorable, pequeñita y frágil, con pulcros cabellos grises recogidos en un moño, zapatos de tacón y gafas redondas con montura metálica, ronda los setenta años y es amable y muy dulce, aunque habla un peu rapide...
Puesto que íbamos a ir a Versalles en coche me ha invitado a comer a su casa, (hemos comido una cosa rarísima, una especie de morcilla con puré de manzana al horno) y la verdad es que para la hora del café yo estaba ya un pelín estresada siguiendo su conversación y la de su marido e intentando aportar algo más interesante que un "oui, bien sur" ocasional. Pero mi estres se ha convertido en pánico cuando, girándose hacia mí en el coche Claudie me ha recomendado dulcemente que me abrochara el cinturón, ha puesto un CD de música de piano y se ha santiguado... y un segundo después ha desaparcado con un derrape, haciendo chirriar su pequeño twingo rojo... ¿Sabeis esos ancianitos que ponen de los nervios a los conductores porque van despaciiiito?, pues Claudie no es de esos... al volante se convierte en Fitipaldi, Airton Senna, Fernando Alonso... pero con mala vista y reflejos de setenta años... Yo no sabía que los twingo corrían tanto, pero lo que de verdad me ha dado miedo y ganas de decirle que ya conducía yo es cuando me ha pedido que le fuera diciendo los límites de velocidad porque ella no llegaba a leerlos... ya me tenéis a mí leyendo a toda prisa todo cartel que encontraba y además traduciendo mentalmente los números al francés mientras Claudie me hablaba del paisaje. Al principio he pensado que se los estaba diciendo mal, o que mi pronunciación es aún más horrible de lo que yo creía, porque íbamos siempre unos veinte o treinta kilómetros por encima del límite, pero luego Claudie me ha explicado alegremente que ella tiene mucha suerte porque nunca le han hecho una foto con el radar, y que tiene todos sus puntos en su carnet... "non, pas de photo ma petite!" me ha dicho... oh là là mon dieu...
Yo con la morcilla atascada en la garganta y Claudie feliz como unas castañuelas, finalmente hemos llegado a Versalles de una pieza. En el centro de restauración hemos estado charlando con los restauradores, que me han explicado todo el proceso (el tratamiento de la madera, de la pintura, la eliminación de los repintes...) me han enseñado las radiografías que han hecho a las tablas, hemos visto otras piezas... Ha sido una visita muy interesante y todos han sido muy amables... hasta que les he preguntado si podía hacer o me podían dejar alguna fotografía actual de las piezas... pues "non, pas de photo non plus", resulta que no quieren que nadie vea las piezas hasta que la restauración esté acabada, más que nada para que no les critiquen el trabajo, así que teniendo en cuenta que hace seis años que están restaurando estas pinturas... creo que presentaré la tesis sin esas fotos... Y luego, Beatriz, me han dicho que estan un poco sensibles con este tema porque les han criticado mucho la restauración del dorado de la puerta del palacio de Versalles, ¿te acuerdas?, yo no he dicho nada, claro, pero la verdad es que la pintura de purpurina que le han puesto hace daño a los ojos...
Pues nada, nos hemos despedido, y Claudie y yo hemos vuelto a París, en veinte minutos, ella sin foto y yo sin aliento; parecía que estaba en el bingo cantando los límites de velocidad 40, 80, 110!, contradirección! y, finalmente ¡MANIFESTACIÓN! porque nos hemos metido de lleno en una "manif" como ha dicho Claudie toda entusiasmada. Estábamos a una parada de metro de la Residencia, y cuando la buena señora me ha preguntado si quería que me llevara hasta allí o prefería acabar el trayecto en metro (ella estaba ya en la puerta de su casa prácticamente) me ha faltado el canto de un duro para saltar en marcha del coche. Así que me he despedido de ella y allí la he dejado, intentando convencer con su sonrisa de abuelita al policia con metralleta de que tenía que pasar de todas todas por enmedio de la "manif" porque vivía al final de esa misma calle...
En fin, un día, esto... emocionante... pero "sans photo", como esta entrada...
domingo, 19 de octubre de 2008
LA CUENTA ATRÁS
Acabo de dejar a "los visitantes" en el aeropuerto, en dos horitas estarán en Barcelona... ¡y yo volaré para allá en una semana y cinco días!, me da la sensación de que ha empezado la cuenta atrás... la verdad es que me va a dar pena dejar París, ¡pero tengo muchas ganas de veros a todos!.Mi padre ya os enseñará las fotos (ha hecho unas 400, no está nada mal, aunque no se acerca al record mundial de mi primo Abraham en su viaje de bodas, unas 2000...), pero aquí tenéis un resumen del día de ayer; por la mañana tempranito fuimos andando desde Les Marais, el barrio del hotel, hasta la colina de Montmartre y el Sacre Coeur y, después de callejear un poco por el antiguo barrio de los artistas, los poetas, los cabarets y otros personajes de vida alegre, volvimos al centro para comer y, por la tarde, visitar la Sainte Chapelle, la pequeña capilla, de enormes vidrieras, construida por el rey San Luís para albergar la reliquia de la corona de espinas de Cristo. Era sábado, así que Notre Dame y los alrededores del Sena estaban muy animados, turistas y gente del lugar, musicos callejeros (incluso un grupo con un piano) y ¡hasta el equipo de un rodaje!, con un autobús de los años cuarenta incluido aparcado en mitad del puente de Louis-Philllipe.
Esta mañana ya no nos daba tiempo de hacer turismo, así que he ido a buscarlos al hotel y luego hemos desayunado en el Colegio de España, antes de salir para Orly, aquí los teneis en la entrada de la Ciudad Universitaria.
Esta mañana ya no nos daba tiempo de hacer turismo, así que he ido a buscarlos al hotel y luego hemos desayunado en el Colegio de España, antes de salir para Orly, aquí los teneis en la entrada de la Ciudad Universitaria.
viernes, 17 de octubre de 2008
CUMPLEAÑOS FELIZ Y ALGO MÁS
Esta entrada está dedicada a Mercedes, hoy es su cumple, 27 ya... ¡muchas felicidades!, el día que nos conocimos, en nuestro primer día de instituto, ninguna de las dos había cumplido todavía los 14, aunque nos faltaba muy poco. Recuerdo que llevaba una chaqueta tejana y el pelo larguísimo (aún más que ahora) y que estaba muy seria, pensé que parecía una chica muy madura, creo que yo a su lado me sentía muy pequeñita con mi camiseta blanca con lacitos. Dentro de 12 años más, ¿como crees que nos veremos Merceditas?... habrá que averiguarlo...UN BESO (mío y de Grillo)
avid, los franceses del siglo XVIII y XIX, Caravaggio y, por supuesto, la Monna Lisa (aunque de lejos porque había una valla y muchos japos). Del Louvre hemos ido paseando por la orilla izquierda del Sena hasta el Musée Rodin, para ver los jardines y sus esculturas y hacer un pique-nique en sus tumbonas (todo muy bucólico, las tumbonas de madera, el cesped, los arbolitos y el arrullo de los cuervos...). Pasando por los Invalides hemos llegado hasta la torre Eiffel, el gigantesco mecano de París, y de allí hemos vuelto paseando por la orilla derecha del Sena, entre enormes castaños, hasta los Campos Elíseos, el Jardín de las Tullerías y de nuevo al hotel. Si hubiera muchos como nosotros el Metro lo cerraban... Pero la verdad es que hemos recorrido la mitad del centro histórico de París y el día nos ha acompañado mucho, frío, pero un cielo azul y luminoso, con las nubes justas para animar las fotos sin deslucirlas, ¡ya las vereis a la vuelta!jueves, 16 de octubre de 2008
YA ESTAN AQUÍ LOS GUIRIS

Aquí tenéis a la parejita en París, en las manos del gigantesco hombre dormido de Les Halles...
Pese a su alergia a las colas y al metro, hoy han hecho bastante de guiris, han subido los más de trescientos escalones hasta las torres de Notre Dame para saludar a las gárgolas de Quasimodo y Esmeralda y nos hemos dejado timar un poco en un bar a orillas del Sena (8 euros una cerveza... eso duele en lo más hondo...). Además los dos han probado su cursillo acelerado de vocabulario francés, mi padre ya sabe decir bière (cerveza), mi madre café au lait y hasta han probado a pedir l'addition, aunque entonces el camarero, con ese afán de llevar la contraria que les enseñan a los franceses en la escuela de camareros les ha dicho, "non, le ticket", pues vale...
Mañana al Louvre...
Pese a su alergia a las colas y al metro, hoy han hecho bastante de guiris, han subido los más de trescientos escalones hasta las torres de Notre Dame para saludar a las gárgolas de Quasimodo y Esmeralda y nos hemos dejado timar un poco en un bar a orillas del Sena (8 euros una cerveza... eso duele en lo más hondo...). Además los dos han probado su cursillo acelerado de vocabulario francés, mi padre ya sabe decir bière (cerveza), mi madre café au lait y hasta han probado a pedir l'addition, aunque entonces el camarero, con ese afán de llevar la contraria que les enseñan a los franceses en la escuela de camareros les ha dicho, "non, le ticket", pues vale...
Mañana al Louvre...

lunes, 13 de octubre de 2008
LIRE EN FETE
Lire en fête, hacer de leer una fiesta o la fiesta de leer, es el título del festival que se celebraba este fin de semana en París. Este año la protagonista era la literatura infantil y juvenil, aunque ha habido actividades de todo tipo, desde lectura-yoga en la rue Saint-Honoré hasta un recital de F. García Lorca acompañado al piano por música de Chopin aquí, en el Colegio de España. El corazón de la fiesta, sin embargo, estaba instalado en el Parque de la Villette (un enorme parque con pelouses, lago y dragón), en la Gran Halle, antiguo mercado de hierro del siglo XIX.Harry Potter, los hermanos Grimm, los cuentos de Beatrix Potter, pequeñas obras maestras del libro ilustrado, y una divertida exposición que buscaba acercarse al mundo de las palabras y las letras de formas originales: hadas recitando un cuento-trabalenguas en francés, las créatures, dos bailarinas con el vestido repleto de mensajes que el público iba arrancando (al verlas me he acordado de nuestras dos Beatrices, que también tienden a participar en paranoias así), el sector Post-it, donde todo el mundo dejaba su mensaje y a cambio se llevaba el que le gustara más, les paroles réfrigérantes, escondidas en frigoríficos, o el Musée des Oubliettes, una pequeña carpa de circo (un rincón "timburtaniano") donde se amontonaban trastos inútiles, cosas lanzadas al olvido, (adminículos :), pero llenas de poesía, con las que todos podíamos jugar...
sábado, 11 de octubre de 2008
LE SOLEIL SE COUCHE

"Ah! petit prince, j'ai compris, peu à peu, ainsi, ta petite vie mélancolique. Tu n'avais eu longtemps pour distraction que la douceur des couchers de soleil..."
Antoine de Saint-Exupery, Le Petit Prince
Ayer por la tarde una ligera neblina filtraba los últimos rayos del sol, sobre la piedra blanca de la fachada de Notre-Dame de París el atardecer jugaba a crear suaves reflejos rosados. El río discurría lento y tranquilo, con los bateaux-mouches repletos de turistas y las orillas de bouquinistas, paseantes y músicos callejeros. De los tenderetes de crepes se escapaba un rico aroma a leche y chocolate, transportado por una brisilla suave y tibia...
Y entonces llegaron los bomberos, y cuatro furgones de policía, y un montón de polis con metralleta, chaleco antibalas y escudo que aparecieron trotando ordenadamente por las calles que dan al Parvis (la plaza) de Notre Dame y cercaron la catedral en dos minutos. Ante semejante despliegue yo me sentía en la piel del gato, es decir, llena de curiosidad pero... afortunadamente una ancianita aún más curiosa que yo que estaba sentada en mi mismo banco tomó al asalto al poli más cercano, sin intimidarse ni pizca por la metralleta y demás, y le preguntó que pasaba, resulta que todo el follón se debía a que había un grupo de unas veinte personas repartiendo panfletos en defensa de los "sin-papeles"... Ah! la France, país de las libertades, la igualdad y la fraternidad... que de contrastes...
Antoine de Saint-Exupery, Le Petit Prince
Ayer por la tarde una ligera neblina filtraba los últimos rayos del sol, sobre la piedra blanca de la fachada de Notre-Dame de París el atardecer jugaba a crear suaves reflejos rosados. El río discurría lento y tranquilo, con los bateaux-mouches repletos de turistas y las orillas de bouquinistas, paseantes y músicos callejeros. De los tenderetes de crepes se escapaba un rico aroma a leche y chocolate, transportado por una brisilla suave y tibia...

Y entonces llegaron los bomberos, y cuatro furgones de policía, y un montón de polis con metralleta, chaleco antibalas y escudo que aparecieron trotando ordenadamente por las calles que dan al Parvis (la plaza) de Notre Dame y cercaron la catedral en dos minutos. Ante semejante despliegue yo me sentía en la piel del gato, es decir, llena de curiosidad pero... afortunadamente una ancianita aún más curiosa que yo que estaba sentada en mi mismo banco tomó al asalto al poli más cercano, sin intimidarse ni pizca por la metralleta y demás, y le preguntó que pasaba, resulta que todo el follón se debía a que había un grupo de unas veinte personas repartiendo panfletos en defensa de los "sin-papeles"... Ah! la France, país de las libertades, la igualdad y la fraternidad... que de contrastes...
viernes, 10 de octubre de 2008
MIS MAÑANAS... y mis tardes
Paso tantas horas aquí que he pensado que debía presentaros la sala de lectura de la biblioteca del Instituto Nacional de Historia del Arte. En realidad es la antigua sala de lectura de la Biblioteca Nacional de Francia, uno de los primeros ejemplos de arquitectura monumental basada en el uso del hierro y el cristal. Tiene un fondo de libros muy bueno y unos bibliotecarios amables y comprensivos (y eso es todo un hallazgo en el mundo de las bibliotecas ¿verdad Mercedes?), lástima que me tenga que llevar cada día un mantón de lana porque hace un frío que pela..., en fin, nadie es perfecto.
La foto de la derecha es de la parada de metro donde me bajo cada día, Palais Royal-Musée du Louvre, es otro de los ejemplos de la relación amor-odio de París con el arte contemporáneo, la construyó en el 2000 un señor de cuyo nombre es mejor no acordarse y es, francamente, horrorosa.
Pues entre la parada de metro y la biblioteca hay una calle larga y llena de cosas interesantes... (como la piano-coiffure). Ya sabeis que Beatriz es capaz de localizar por el olfato cualquier quesería situada en un radio de 50 metros a la redonda (depende de como sople el viento incluso más...), pues yo debo tener algún tipo de sentido que me ayuda a localizar cualquier librería por pequeña o escondida que esté. Hoy, cuando salía de la biblioteca, flaneando bajo un agradable y alegre solecillo, he notado las señales inequívocas que decían "librería interesante a la derecha-librería interesante a la derecha"...
El escaparate era pequeño y estaba atestado de libros de segunda mano, postales antiguas y viejas fotos eróticas de esas con señoras gordas vestidas con camisones sugerentes y ricitos a lo Mary Pickford, así que no he podido evitar entrar... y el interior... estanterías de madera hasta el techo, llenas a rebosar de libros nuevos y de segunda (e incluso de tercera) mano, betsellers, libros de poesía, verdaderas rarezas de bibliófilo, cuentos, y gatos... tres gatos paseando tranquilamente entre los mostradores y durmiendo en las pilas de libros... y aquí y allá, enganchados a algunos libros con clips y pinzas de la ropa, cartulinas de colores con mensajes manuscritos para guiar al mirón sin estridencias y explicarle algo sobre los libros expuestos, pero también, creo, sobre el propio librero. Como soy una chica "trés sage" hoy he refrenado mis ansias consumistas y no he comprado nada, pero he encontrado algunos pequeños tesoros y... creo que volveré a pasar por aquí antes de dejar París...
Pues entre la parada de metro y la biblioteca hay una calle larga y llena de cosas interesantes... (como la piano-coiffure). Ya sabeis que Beatriz es capaz de localizar por el olfato cualquier quesería situada en un radio de 50 metros a la redonda (depende de como sople el viento incluso más...), pues yo debo tener algún tipo de sentido que me ayuda a localizar cualquier librería por pequeña o escondida que esté. Hoy, cuando salía de la biblioteca, flaneando bajo un agradable y alegre solecillo, he notado las señales inequívocas que decían "librería interesante a la derecha-librería interesante a la derecha"...
El escaparate era pequeño y estaba atestado de libros de segunda mano, postales antiguas y viejas fotos eróticas de esas con señoras gordas vestidas con camisones sugerentes y ricitos a lo Mary Pickford, así que no he podido evitar entrar... y el interior... estanterías de madera hasta el techo, llenas a rebosar de libros nuevos y de segunda (e incluso de tercera) mano, betsellers, libros de poesía, verdaderas rarezas de bibliófilo, cuentos, y gatos... tres gatos paseando tranquilamente entre los mostradores y durmiendo en las pilas de libros... y aquí y allá, enganchados a algunos libros con clips y pinzas de la ropa, cartulinas de colores con mensajes manuscritos para guiar al mirón sin estridencias y explicarle algo sobre los libros expuestos, pero también, creo, sobre el propio librero. Como soy una chica "trés sage" hoy he refrenado mis ansias consumistas y no he comprado nada, pero he encontrado algunos pequeños tesoros y... creo que volveré a pasar por aquí antes de dejar París...
miércoles, 8 de octubre de 2008
PUES AQUÍ ESTOY...
martes, 7 de octubre de 2008
PIANO-COIFFURE
Supongo que habéis oido hablar del concepto "piano-bar", pero, ¿y del concepto "piano-coiffure", es decir, "piano-peluquería"?.Pues imaginad un local pequeñito y alargado, ocupado por un enorme piano, una barra de bar de mármol, taburetes y bancos tapizados en cuero con patas de hierro forjado, libros distribuidos por doquier, entre las mesas y los secadores del pelo y vibrantes cuadros, fotografías antiguas en blanco y negro y dibujos al pastel en las paredes, todo envuelto en una suave música de blues... y estareis en el lugar donde ayer me corté el pelo... digamos que entre bastante y mucho... no os penseis que no tiene su riesgo hablar con una peluquera en un idioma que no es el vuestro...
Bernhard, alto y negro, es el pianista, Delphine, pequeñita y rubia, la peluquera, y ayer por la tarde yo era la única clienta, así que ambos me acogieron con entusiasmo, aunque mientras Delphine lavaba, peinaba y cortaba sin piedad no dejaron de entrar mujeres de todas las edades, a tomar un té a la menta, charlar e intercambiar los últimos cotilleos, como en cualquier peluquería de barrio que se precie, cuando salí de nuevo a la calle, renovada y más ligera, también tenía información de primera mano sobre todos los habitantes de la rue Richelieu y algunas nociones más de lo que llamaríamos el "francés coloquial"...
sábado, 4 de octubre de 2008
TE ESTOY LEYENDO EL FUTURO...

Esta tarde, al salir de la biblioteca he visto que el día estaba azul y sin una sola nube en el horizonte, (aunque también hacía un frío pelón), así que he cogido mi bocata de nocilla, mi bufanda y la cámara de fotos y me he ido a pasear por los jardines del palacio de Luxemburgo, antiguo palacio real construido por María de Médicis y hoy sede del Senado francés. Es un gran parque que combina bosquecillos de castaños (más o menos los únicos árboles que reconozco gracias a las enormes castañas que caen de ellos), con ordenados y geométricos parterres de flores, fuentes monumentales decoradas con ninfas y faunos y esculturas al acecho entre los caminos.
Estaba yo admirando una colección de pálidas (porque son de mármol blanco) y líricas reinas y grandes damas francesas, cuando, para mi sorpresa, junto a la efigie de Margarita de Angulema, reina de Navarra, he visto aparecer esa enorme e hierática cabeza dorada. La escultura, de bronce, mide 6'5m y se titula El Profeta, es obra de un tal Louis Debré, que fue discípulo de Alberto Giacometti (ese que hacía cuerpos humanos delgados como alambres y al borde del desastre).
El suave brillo dorado del bronce entre los árboles al atardecer, y la mirada del gigante, a la vez inexpresiva y penetrante impregnan ese rincón del parque de un aura pagana, ajena a cualquier religión conocida. Situada justo frente a él, he mirado al Profeta... y ya os podeis hacer una idea de las preguntas que han cruzado por mi mente... he escuchado atentamente y me ha parecido oir, muy suavemente... ¿el viento entre las ramas? ¿o quizá un oráculo?...P.S: Os recomiendo que visiteis la página de Louis Debré, www.debre.com, tiene obras muy interesantes.
viernes, 3 de octubre de 2008
LA MÉTEO
Previsión del tiempo para el día de hoy: habrá nubes, lluvias y sol por todo el país...Esa es la previsión publicada en el periódico... los hombres del tiempo francés no se lo curran mucho, así también acierto yo...
Pero la verdad es que es así, tan pronto llueve y sopla un viento huracanado como sale el sol... la parte buena es que cuando estás en la puerta de la biblioteca, dudando si entrar o dar antes una vuelta por el barrio, sin paraguas y con zapatillas deportivas de lona y cae un chaparrón de estos se te acaban las dudas y te entran unas ganas de trabajar... así que ya sabeis, esta semana no hay muchas cosas nuevas porque he estado escribiendo y consiguiendo más carnets de bibliotecas parisinas.
En fin, otra ventaja de la lluvia diaria es que cuando sale tímidamente el sol y me atrevo a sacar la nariz fuera y a apagar el ordenador, todo está reluciente y limpito como si le hubieran pasado una esponja, todo lo verde es más verde y empiezan a despuntar por todas partes los colores rojos y dorados del otoño.
Pero la verdad es que es así, tan pronto llueve y sopla un viento huracanado como sale el sol... la parte buena es que cuando estás en la puerta de la biblioteca, dudando si entrar o dar antes una vuelta por el barrio, sin paraguas y con zapatillas deportivas de lona y cae un chaparrón de estos se te acaban las dudas y te entran unas ganas de trabajar... así que ya sabeis, esta semana no hay muchas cosas nuevas porque he estado escribiendo y consiguiendo más carnets de bibliotecas parisinas.
En fin, otra ventaja de la lluvia diaria es que cuando sale tímidamente el sol y me atrevo a sacar la nariz fuera y a apagar el ordenador, todo está reluciente y limpito como si le hubieran pasado una esponja, todo lo verde es más verde y empiezan a despuntar por todas partes los colores rojos y dorados del otoño.
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