Paso tantas horas aquí que he pensado que debía presentaros la sala de lectura de la biblioteca del Instituto Nacional de Historia del Arte. En realidad es la antigua sala de lectura de la Biblioteca Nacional de Francia, uno de los primeros ejemplos de arquitectura monumental basada en el uso del hierro y el cristal. Tiene un fondo de libros muy bueno y unos bibliotecarios amables y comprensivos (y eso es todo un hallazgo en el mundo de las bibliotecas ¿verdad Mercedes?), lástima que me tenga que llevar cada día un mantón de lana porque hace un frío que pela..., en fin, nadie es perfecto.
La foto de la derecha es de la parada de metro donde me bajo cada día, Palais Royal-Musée du Louvre, es otro de los ejemplos de la relación amor-odio de París con el arte contemporáneo, la construyó en el 2000 un señor de cuyo nombre es mejor no acordarse y es, francamente, horrorosa.
Pues entre la parada de metro y la biblioteca hay una calle larga y llena de cosas interesantes... (como la piano-coiffure). Ya sabeis que Beatriz es capaz de localizar por el olfato cualquier quesería situada en un radio de 50 metros a la redonda (depende de como sople el viento incluso más...), pues yo debo tener algún tipo de sentido que me ayuda a localizar cualquier librería por pequeña o escondida que esté. Hoy, cuando salía de la biblioteca, flaneando bajo un agradable y alegre solecillo, he notado las señales inequívocas que decían "librería interesante a la derecha-librería interesante a la derecha"...
El escaparate era pequeño y estaba atestado de libros de segunda mano, postales antiguas y viejas fotos eróticas de esas con señoras gordas vestidas con camisones sugerentes y ricitos a lo Mary Pickford, así que no he podido evitar entrar... y el interior... estanterías de madera hasta el techo, llenas a rebosar de libros nuevos y de segunda (e incluso de tercera) mano, betsellers, libros de poesía, verdaderas rarezas de bibliófilo, cuentos, y gatos... tres gatos paseando tranquilamente entre los mostradores y durmiendo en las pilas de libros... y aquí y allá, enganchados a algunos libros con clips y pinzas de la ropa, cartulinas de colores con mensajes manuscritos para guiar al mirón sin estridencias y explicarle algo sobre los libros expuestos, pero también, creo, sobre el propio librero. Como soy una chica "trés sage" hoy he refrenado mis ansias consumistas y no he comprado nada, pero he encontrado algunos pequeños tesoros y... creo que volveré a pasar por aquí antes de dejar París...
Pues entre la parada de metro y la biblioteca hay una calle larga y llena de cosas interesantes... (como la piano-coiffure). Ya sabeis que Beatriz es capaz de localizar por el olfato cualquier quesería situada en un radio de 50 metros a la redonda (depende de como sople el viento incluso más...), pues yo debo tener algún tipo de sentido que me ayuda a localizar cualquier librería por pequeña o escondida que esté. Hoy, cuando salía de la biblioteca, flaneando bajo un agradable y alegre solecillo, he notado las señales inequívocas que decían "librería interesante a la derecha-librería interesante a la derecha"...
El escaparate era pequeño y estaba atestado de libros de segunda mano, postales antiguas y viejas fotos eróticas de esas con señoras gordas vestidas con camisones sugerentes y ricitos a lo Mary Pickford, así que no he podido evitar entrar... y el interior... estanterías de madera hasta el techo, llenas a rebosar de libros nuevos y de segunda (e incluso de tercera) mano, betsellers, libros de poesía, verdaderas rarezas de bibliófilo, cuentos, y gatos... tres gatos paseando tranquilamente entre los mostradores y durmiendo en las pilas de libros... y aquí y allá, enganchados a algunos libros con clips y pinzas de la ropa, cartulinas de colores con mensajes manuscritos para guiar al mirón sin estridencias y explicarle algo sobre los libros expuestos, pero también, creo, sobre el propio librero. Como soy una chica "trés sage" hoy he refrenado mis ansias consumistas y no he comprado nada, pero he encontrado algunos pequeños tesoros y... creo que volveré a pasar por aquí antes de dejar París...
2 comentarios:
ooooohhhhhh
aaaarrrrggghhhh
yo quiero volveeeer...
q guay, me imagino la libreria... seguro q algun misterio esconde... de esos de pelicula o de libro de Zafon... jejejeje
y la biblioteca...bufff...es como la de la Bella y la Bestia...
Beatriz me has quitado las palabras de la boca, buenos las teclas de los dedos? Que guay, tu tranqui Guadaira que comprar libros no es consumir, despreocúpate por eso.
Eso de que las bibliotecas sean frías es algo normal, ponen el aire a tope no vaya a ser que a los libros les entre un calentón, pero al menos son amables no como en la nuestra que hay casa menbrillo, pero tienes fotocopias gratis....jajaja, a veces!
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